Stereoviolet: ilumina mi camino… LP debut: The rise and fall of O’ren Black

Los 80 nunca se fueron, cómo podrían irse, cómo podrían abandonarnos, cómo podrían desbaratarnos… ese caudal de calidad nunca nos podría, nunca nos debería abandonar. Este grupo, Stereoviolet, hace de los 80 su bandera, hacen de la calidad su razón de ser… melodías afiladas, letras acertadas, estribillos en el disparadero… emociones en vanguardia.  Esa voz que retumba, esa percusión siempre a tiempo, esas guitarras como hachas, ese vello que se eriza por la emoción. Yo quiero un grupo, un combo, para transportarme, para volar lejos de aquí. Sigue leyendo

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Un Rodo Cora: “Love Thy neighbor”. Osada, refrescante y conmovedora explosión musical, genuinamente sueca

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La escena musical sueca nunca deja de sorprenderme, entre otras cosas por ese enigmático contraste entre su invernal climatología y su música pop-rock, sorprendentemente primaveral, irradiante de luz y calidez (y calidad), como puede apreciarse en las canciones del grupo que ahora nos ocupa, Un Rodo Cora (Estocolmo). Este veterano y heterogéneo conjunto publicó recientemente su cuarto album, titulado Love Thy Neighbor (Ama a tu prójimo). Sigue leyendo

The Yetis: surf californiano con merseybeat en las nieves de Pennsylvania

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El título no es broma, es música indie actual. ¿Que no te lo crees? Entonces te invito a ver el video directamente (bajo estas líneas), y me dices. 😀

Este fue -en el verano del 14- uno de los debuts más acertados que pueda imaginarse para un grupo como este, The Yetis, formado por cuatro chavales de Allentown, Pennsylvania, que no tienen el menor complejo de mostrar sus colores musicales, y sí mucho talento y coraje para atreverse a hacer la música que palpita en sus corazones.  Y luciendo incluso la rítmica negra Rickenbacker y el bajo Höfner violín. Ahí es nada…

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Si bien es cierto que, por su juventud, aún se están formando como músicos, lo que sí han demostrado claramente es que saben hacer magia en el estudio.  Esto lo podéis apreciar en cualquiera de sus grabaciones, ya sea en las más recientes (de hace casi un año ya, algo deben estar cociendo) como Mysterion, o en la primera de todas, Little surfer girl.

Escuchándola, uno siente que la música de los “fab four” (no pocos guiños hay de ellos en el video) se ha amalgamado con la de “los chicos de la playa”, y eso se sabe cuando empiezas a mover la cabeza involuntaria y cadenciosamente de un lado a otro, siguiendo el ritmo; o cuando, cerca del final, esas armonías vocales Wilsonianas, cabalgando sobre la ola de la guitarra surfera y los toms de la batería, te llevan al éxtasis místico-musical…