John Michael Hersey: Personal Belongings. Mil esencias de un rock revitalizante e intemporal

Escuchar su música es sumergirse en un baño de sensaciones, luces, ambientes y ritmos gratamente familiares; es volar continuamente en el tiempo, ahora atrás, luego hacia delante y viceversa y siempre en un continuo presente, porque la amalgama de estilos clásicos y básicos del rock (como blues, folk y country) que rezuman las canciones de Personal Belongings (2017), hacen de este album un acto intemporal, una obra artesanal para disfrutar tranquilamente en cualquier momento y lugar.
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Michael Lyon: “Pictures”. Un canto a la Vida a través de la luz de California

102914-lyonmpk05-jpgHabía una vez un entusiasta educador cuyo espíritu rebosaba creatividad y ánimo fraternal, pues promovía en sus estudiantes la sed de conocimiento, de manera que ellos mismos pudieran florecer, ampliando sus consciencias; y así lo sigue haciendo, felizmente. Sin embargo, este entrañable maestro californiano llamado Michael Lyon, siempre tuvo un gran amor, su gran amor -la música-, que fue germinando y cultivándose tranquilamente en su interior hasta florecer y dar fruto en un radiante, maduro y nutritivo album titulado Pictures (2016). Sigue leyendo

R.X. Bertoldi & Son: lanzando “Run Rudolph Run” / “Every Christmas Tree”. Algo más que dos canciones navideñas!

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R.X. Bertoldi, un brillante cantautor de Seattle, ampliamente premiado y reconocido tanto dentro como fuera de su país, nos brinda (junto a su hijo mayor, a la batería) en estas especiales fechas una sorpresa musical, en forma de dos canciones navideñas que van más allá de los tópicos habituales, tanto en lo musical como en el contenido, como veremos a continuación.

El primer tema es una refrescante y original versión de la rockera canción navideña “Run Rudolph Run”, donde la novedad estriba en el marchoso tratamiento rockabilly que le imprimen Bob y su hijo, junto a una rutilante guitarra solista que destila rythm and blues por un tubo, y que nos recuerda al mismísimo Keith Richards. Quien la toca es Johnny Sangster, un aclamado productor y multi instrumentista -también de Seattle-, que además se encarga muy bien del bajo, consiguiendo entre todos dar un afortunado  (y muy bailable) golpe encima de la mesa musical navideña.

Como perfecto contrapunto, y siempre en un ambiente sonoro cálido y festivo, la segunda canción, “Every Christmas Tree” (Cada Árbol de Navidad), a través de un moderno y elegante folk-rock trae una onda reflexiva y sentida que nos invita a darnos cuenta de que, al igual que estas canciones no son como otras tantas del mismo género, tampoco lo es el significado más profundo, espiritual y humano de estas fechas, tan a menudo fagocitadas por el consumismo y la trivialidad galopantes.

Lejos de eso, Bertoldi comprende y trasmite que este es un momento propicio para sentir gratitud por las muchas bendiciones que hay en nuestras vidas, deseando -en un hermoso simil- que los corazones se enciendan como las luces que iluminan cada árbol de navidad. Pero lo más emocionante llega cuando, es un climax de armonías vocales, se nos plantea lo bueno que sería si escogiésemos vivir cada día como si fuese el día de Navidad… Una carga de profundidad en la línea de flotación de una cultura que ha banalizado y adulterado demasiadas cosas esenciales. Gracias Bob por la alegría y la consciencia que nos compartes con tu música. Bendiciones para ti y para tod@s.

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Mack Meadows: “Carry Me Home”. Country-rock con alma y toque tropical

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En Mack Meadows, nacido en North Carolina y “felizmente atrapado en la soleada Florida”,  se manifiesta una combinación muy rica y potente, tanto en lo musical como en lo personal.  Por un lado, es un auténtico enamorado de la guitarra, la cual toca de manera magistral, y no sólo en plan country o rock, sino que su amor y curiosidad por la sonoridad de este instrumento, le llevaron también a incursionar en otras maneras -foráneas- de tocarlo. Y así, es graduado en guitarra clásica, con una amplia y exitosa experiencia como concertista y profesor.

Por otro lado, después de ser recitalista y músico de cámara, se dedicó durante años a llevar tiendas de música por el sudeste del país. Para entonces ya había participado en diversas obras musicales, en una orquesta y como músico de sesión, llegando incluso a atreverse con la guitarra flamenca. Ahí es nada. Su impresionante currículo, tanto académico como profesional no termina ahí, pero lo dicho nos da una idea clara del artista polifacético, ecléctico y abierto que ahora ha alumbrado un excelente y extenso album -18 canciones- titulado “Carry me Home” (LLévame a Casa). Todo un lujo sonoro escrito, publicado y producido por el compositor/productor (nominado al Grammy) Dennis Morgan.

Y ciertamente, al escuchar este disco Mack nos lleva a casa; porque su magnífica voz y su espléndida música brotan directamente del corazón, a través de canciones con alma, expresadas en una exhuberante variedad de matices, influencias y estilos raíces del rock, con el country como masa madre de esta rica y nutritiva hogaza musical, aderezada con letras profundamente humanas y significativas.

Así, sentiremos la energía y el bienestar edificantes que trasmite Meadows y su grupo, siempre acompañados por esa cálida brisa tropical, impronta que la luminosa Florida dejó auspiciosamente en el corazón de Mack y de su música, para solaz de todos los oyentes.

Shotgun Bill: “The B-Sides”. Esa voz y country-rock (a-billy) del Jersey Shore

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Bill Anania (aka Shotgun Bill) fue engrosando su bagaje musical sin prisas, desde aquel 1973 en el que empezara a tocar el bajo, acompañando a bandas en sus tiempos juveniles de la escuela secundaria y la universidad, hasta que la vida lo llevó por otros derroteros profesionales.

Pero todo tiene su sentido en la vida, y en 2012 nuestro protagonista regresó al mundo musical de la mano de Frank Patrouch, sacando ambos -como Frank & Bill- el disco One Good Line (2015), que les llevó a recorrer pubs/cafeterías con su propia interpretación del country rock de los años 70. Pero esto también fue el prolegómeno no solo de un nuevo disco del duo en este año (Unplugged and Uncouth), sino -en lo que aquí nos ocupa- del disco en solitario (The B-Sides, 2016) que Bill había estado gestando durante treinta años, nada menos. Ha valido la pena esta larga espera, porque el resultado es muy grato al oído y al alma, además de original y sugestivo, empezando por la misma voz de Shotgun, tan peculiar, canora y única.

Así, versatilidad, frescura y un agradable tono irónico-desenfadado (tanto en música como en letras) recorren las diez canciones de este album que rezuma madurez y naturalidad acústica, donde hallamos inclusive ciertos efectos de sonido ambiente muy resultones, ingeniosamente añadidos. Podemos decir que esta obra es un bien elaborado cóctel de influencias y guiños (desde el rockabilly de la orilla del Jersey -y algún toque “psycho”- hasta los Beatles, pasando por los Rockpile), donde el country es el vehículo y aglutinante principal. Aunque seguramente es más gráfica y definitiva la descripción oficial de su estilo, como “una mezcla de rock de cafetería (o café-rock) con una onda de cantautor original”. Sea como fuere, celebramos el alumbramiento definitivo de este disco.