Uncle Ben’s Remedy: «Not Far from the Tree». El irresistible efecto de lo genuino

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Es sumamente alentador y estimulante encontrar hoy en día un grupo musical que reúna una serie de ciertos requisitos muy cualificados -tanto a nivel individual como en conjunto-, que no están alcance de la mayoría. Uno de estos excepcionales grupos es Uncle Ben’s Remedy (El Remedio del Tío Ben), que con su actual album, Not Far from the Tree, reparten vigorosamente su sabrosa y vivificante medicina, a base de puras raíces Country, mezcladas con una rica variedad de especias del rock, creando una amalgama única de Americana (por etiquetarlo de algún modo).

Si tenemos en cuenta que tres de sus miembros se forjaron (musical y humanamente) en la pequeña ciudad de Versailles (Estados Unidos), donde el sentido de comunidad todavía importa y la música es parte natural de todo evento, podemos empezar a entender su secreto.

Para completar el magnífico trío incial, formado por Ben Westlund (cantante y guitarrista), Harmony Griffin (guitarra, banjo and mandolina) y Jimmy Royce (batería y voces), llegaron dos componentes de categoría, a la altura del proyecto: Shawn Huestis (piano, acordeón, pífano, voces, etc…) y Brendan O’Connor (contrabajo). El excepcional laboratorio para fabricar el remedio del tío Ben ya estaba formado!

Sorprendentemente versátiles, creativos y consistentes -tanto en el plano compositivo y lírico, como en el vocal e instrumental-, hacen que parezca fácil conjugar de forma equilibrada fuerza, precisión, sentimiento, profundidad y frescura. Así, su calidad y destreza en el estudio solo es comparable a su potente y entusiástico directo. Ciertamente, los miembros de UBR no sólo destacan como brillantes y polivalentes músicos e intérpretes, sino que cuando tocan sus canciones juntos crean una magia y mueven una energía capaz de enardecer al público y convertir el evento en una celebración que nos conecta y reconcilia con nuestras raíces; una fiesta donde nuestra alma recibe un revulsivo musical. Esa es la medicina del tío Ben…

R.X. Bertoldi & Son: lanzando «Run Rudolph Run» / «Every Christmas Tree». Algo más que dos canciones navideñas!

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R.X. Bertoldi, un brillante cantautor de Seattle, ampliamente premiado y reconocido tanto dentro como fuera de su país, nos brinda (junto a su hijo mayor, a la batería) en estas especiales fechas una sorpresa musical, en forma de dos canciones navideñas que van más allá de los tópicos habituales, tanto en lo musical como en el contenido, como veremos a continuación.

El primer tema es una refrescante y original versión de la rockera canción navideña «Run Rudolph Run», donde la novedad estriba en el marchoso tratamiento rockabilly que le imprimen Bob y su hijo, junto a una rutilante guitarra solista que destila rythm and blues por un tubo, y que nos recuerda al mismísimo Keith Richards. Quien la toca es Johnny Sangster, un aclamado productor y multi instrumentista -también de Seattle-, que además se encarga muy bien del bajo, consiguiendo entre todos dar un afortunado  (y muy bailable) golpe encima de la mesa musical navideña.

Como perfecto contrapunto, y siempre en un ambiente sonoro cálido y festivo, la segunda canción, «Every Christmas Tree» (Cada Árbol de Navidad), a través de un moderno y elegante folk-rock trae una onda reflexiva y sentida que nos invita a darnos cuenta de que, al igual que estas canciones no son como otras tantas del mismo género, tampoco lo es el significado más profundo, espiritual y humano de estas fechas, tan a menudo fagocitadas por el consumismo y la trivialidad galopantes.

Lejos de eso, Bertoldi comprende y trasmite que este es un momento propicio para sentir gratitud por las muchas bendiciones que hay en nuestras vidas, deseando -en un hermoso simil- que los corazones se enciendan como las luces que iluminan cada árbol de navidad. Pero lo más emocionante llega cuando, es un climax de armonías vocales, se nos plantea lo bueno que sería si escogiésemos vivir cada día como si fuese el día de Navidad… Una carga de profundidad en la línea de flotación de una cultura que ha banalizado y adulterado demasiadas cosas esenciales. Gracias Bob por la alegría y la consciencia que nos compartes con tu música. Bendiciones para ti y para tod@s.

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Alberto Lombardi: «American Anthem». Exquisito finger style acústico en la versión conmovedora de un clásico

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Cuando un virtuso de la guitarra acústica, enamorado del finger style y enraizado en el arte de maestros como Chet Atkins y Tommy Emmanuel, siente el impulso de revisitar una legendaria y épica pieza clásica, surgen maravillas como la que vamos a compartir ahora con el oyente.

Este talentoso y experimentado guitarrista de primera línea es el italiano , y la obra que brinda a nuestros sentidos es America Anthem, el famoso Himno estadounidense, que en esta versión no solamente nos trae los pasajes menos conocidos de esta pieza, compuesta originalmente en el siglo XIX; sino que además todo el conjunto -incluída la famosa melodía que casi todo el mundo conoce- suena aquí realmente impresionante, fresco, dulce y conmovedor, siendo una amalgama perfecta entre la delicada musicalidad de la acústica de Alberto y una orquestación magnífica, vibrante.

Para este su primer lanzamiento con Kunduru Music, Alberto ha contado con la ayuda del productor Joseph Baldassare y del orquestador Andrew Barrett.  El resultado no puede ser mejor, y es que, para este singular guitarrista, artista y productor discográfico italiano, sus principales intereses no son otros que «guitarra, grandes canciones y grandes grabaciones». Vaya que sí.

Mack Meadows: «Carry Me Home». Country-rock con alma y toque tropical

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En Mack Meadows, nacido en North Carolina y «felizmente atrapado en la soleada Florida»,  se manifiesta una combinación muy rica y potente, tanto en lo musical como en lo personal.  Por un lado, es un auténtico enamorado de la guitarra, la cual toca de manera magistral, y no sólo en plan country o rock, sino que su amor y curiosidad por la sonoridad de este instrumento, le llevaron también a incursionar en otras maneras -foráneas- de tocarlo. Y así, es graduado en guitarra clásica, con una amplia y exitosa experiencia como concertista y profesor.

Por otro lado, después de ser recitalista y músico de cámara, se dedicó durante años a llevar tiendas de música por el sudeste del país. Para entonces ya había participado en diversas obras musicales, en una orquesta y como músico de sesión, llegando incluso a atreverse con la guitarra flamenca. Ahí es nada. Su impresionante currículo, tanto académico como profesional no termina ahí, pero lo dicho nos da una idea clara del artista polifacético, ecléctico y abierto que ahora ha alumbrado un excelente y extenso album -18 canciones- titulado «Carry me Home» (LLévame a Casa). Todo un lujo sonoro escrito, publicado y producido por el compositor/productor (nominado al Grammy) Dennis Morgan.

Y ciertamente, al escuchar este disco Mack nos lleva a casa; porque su magnífica voz y su espléndida música brotan directamente del corazón, a través de canciones con alma, expresadas en una exhuberante variedad de matices, influencias y estilos raíces del rock, con el country como masa madre de esta rica y nutritiva hogaza musical, aderezada con letras profundamente humanas y significativas.

Así, sentiremos la energía y el bienestar edificantes que trasmite Meadows y su grupo, siempre acompañados por esa cálida brisa tropical, impronta que la luminosa Florida dejó auspiciosamente en el corazón de Mack y de su música, para solaz de todos los oyentes.

«East Coast Sound», por Johnny Neel, Dave Chappell, Tommy Lepson: raíces!

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Johnny Neel, que es ya una figura legendaria, con una trayectoria musical y un reconocimiento al alcance de muy pocos (por ejemplo, tomó parte activa en la exitosa reunión de los Allman Brothers), cumplió este año sus primeros 50 años en la música. Porque este espléndido compositor, genuino cantante de blues y espectacular teclista, tiene cuerda para rato, como lo demuestra en su nuevo disco: East Coast Sound.

Muy bien acompañado en él por el también teclista

A lo largo de las trece canciones del album podremos gozar de todo el ritmo, la garra y la magia de los latidos primigenios del rock, acompañados por la antológica voz de un Johnny siempre incombusitible y con una enorme visión musical (su ceguera física nunca fue un impedimento), que de algún modo se las arregla para ocuparse de los quehaceres en el estudio, dar conciertos en un club local y escribir canciones de éxito, todo a la vez. Acerca de esto, Neel comenta: «Dicen que no puedes hacerlo todo. Demonios, estoy tratando de demostrar que están equivocados». Genio y figura.

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«Totally Unrelated», de David Jaggard: astracanada genial, partiendo del jazz

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A veces te encuentras artistas tan polifacéticos y creativos, haciendo música tan genial e inclasificable, que hacer una reseña de ellos no sólo resulta artísticamente enriquecedor y sugestivo, sino que, en el caso de nuestro protagonista de hoy, te partes de risa; así, de plano. Sin perjuicio de que la calidad musical que hay detrás es muy, muy seria.

David Jaggard, norteamericano residente en Francia, es un excelente compositor y pianista de jazz, con una profunda formación académica. Tan ecléctico como ingenioso y experimental en la música, es además un magnífico y activo humorista. Este singular artista multimedia ha sabido unir de una manera natural y deslumbrante (para quien pueda apreciarlo, por supuesto) esas dos vertientes, la cómica y la musical. Buena prueba de ello es su obra «Totally Unrelated» (Totalmente No Relacionado, 2016), que consta de seis de sus «más ligeras y entretenidas composiciones» o «cómicas», según el mismo autor las describe.

Así, por ejemplo, Plastic Bag es una hilarante oda a una bolsa de plático, no exenta de dulzura e intimismo, con una mirada profundamente satírica de nuestra sociedad o cultura (en su absurdez y sinsentido); lo cual también se percibe claramente en Story of the Universe, la historia del universo más disparatada que jamás hayas oído. Por su parte, Everyone’s In Love But You cuenta acerca de las miserias de una ruptura sentimental, tratando el tema con el mismo estilo histriónico, hiperbólico, cáustico e irreverente de las canciones anteriores.

Pero no es sólo la letra o la forma irónica y despreocupada de cantarla lo que nos divierte: es también -y no en menor medida- la misma música, tan teatral, exhuberante e ingeniosamente elaborada, la que nos mueve a risa. Maravillas salen de esos instrumentos digitales, magistralmente utilizados por David Jaggard.

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Shotgun Bill: «The B-Sides». Esa voz y country-rock (a-billy) del Jersey Shore

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Bill Anania (aka Shotgun Bill) fue engrosando su bagaje musical sin prisas, desde aquel 1973 en el que empezara a tocar el bajo, acompañando a bandas en sus tiempos juveniles de la escuela secundaria y la universidad, hasta que la vida lo llevó por otros derroteros profesionales.

Pero todo tiene su sentido en la vida, y en 2012 nuestro protagonista regresó al mundo musical de la mano de Frank Patrouch, sacando ambos -como Frank & Bill- el disco One Good Line (2015), que les llevó a recorrer pubs/cafeterías con su propia interpretación del country rock de los años 70. Pero esto también fue el prolegómeno no solo de un nuevo disco del duo en este año (Unplugged and Uncouth), sino -en lo que aquí nos ocupa- del disco en solitario (The B-Sides, 2016) que Bill había estado gestando durante treinta años, nada menos. Ha valido la pena esta larga espera, porque el resultado es muy grato al oído y al alma, además de original y sugestivo, empezando por la misma voz de Shotgun, tan peculiar, canora y única.

Así, versatilidad, frescura y un agradable tono irónico-desenfadado (tanto en música como en letras) recorren las diez canciones de este album que rezuma madurez y naturalidad acústica, donde hallamos inclusive ciertos efectos de sonido ambiente muy resultones, ingeniosamente añadidos. Podemos decir que esta obra es un bien elaborado cóctel de influencias y guiños (desde el rockabilly de la orilla del Jersey -y algún toque «psycho»- hasta los Beatles, pasando por los Rockpile), donde el country es el vehículo y aglutinante principal. Aunque seguramente es más gráfica y definitiva la descripción oficial de su estilo, como «una mezcla de rock de cafetería (o café-rock) con una onda de cantautor original». Sea como fuere, celebramos el alumbramiento definitivo de este disco.

Kristofer Axén: la clara luz que viene de Suecia

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Que Suecia tiene una rica y amplia tradición de excelentes grupos y solistas en la música popular -o pop/rock- es algo de todos conocido (además de mundialmente celebrado). Y, como es lógico, esto también es cierto en relación al panorama indie, como bien podemos apreciar en el artista que protagoniza este artículo: Kristofer Axén.

Escuchar las canciones de The Creek And the Carving (La Cala y la Talla, 2016), el más reciente album de Kristofer y su grupo (naturales de Hägersten), es como sentarse tranquilamente alrededor de una hoguera en un día de invierno y sentirse confortablemente acariciados por las sensaciones sonoras y luminosas que nos llegan de la lumbre. No en vano, esta impresión de cercanía e intimidad a través de su música es la intención de Axén cuando describe su planteamiento como «un esfuerzo por alcanzar la inmediatez de cada sonido, para producir una intimidad de la experiencia musical».

Ahora, escuchando Marked On a Brick (Marcado en un Ladrillo), deja que su bonita y melodiosa voz, acompañada por unos arreglos instrumentales y vocales exquisitos y envolventes, te lleve por cautivadores paisajes sonoros boreales, ingeniosamente elaborados, donde te esperan recodos mágicos (beatlelianos y progresivos); todo ello aderezado por letras sugerentes e introspectivas, investigando -como dice su autor- temas más allá de la fórmula de la angustia (lo que es de agradecer). Efecto balsámico y edificante garantizado…

Brian Lee Robinson: «The Texas Side of Nashville». Esto es 100% puro Country!

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¿Qué pasa cuando te encuentras a un auténtico caballero del Country -oriundo de Texas y curtido en Nashville-, que suena al más puro estilo y con una voz impresionante (a lo Johny Cash), cantando letras honestas de una recia y singular belleza? Pues que te quitas el sombrero, aunque no lo tengas. 😀

Se trata de Brian Lee Robinson, brillante veterano de la música y -afortunadamente- un auténtico superviviente, no sólo de su generación sino también de sí mismo. Por eso es fantástico escucharle ahora en plenitud de facultades, con su nuevo EP titulado The Texas Side of NashvilleEn sus cuatro canciones hallaremos un epítome del mejor y más genuino Country, donde Brian y su grupo despliegan una inspirada mezcla de su estilo «Heart of Texas» con la calidez y musicalidad del clásico sonido Nashville; todo ello expresado a través de letras semi-autobiográficas, cargadas de sentido, ironía y poesía, rezumando hermosos matices de Folk y Americana.

El tema que abre el disco, That Old Cat, lo refleja fielmente, y en el videoclip Robinson recrea y redime parte de su más duro pasado, contemplado por su vieja y leal gata que, como Brian canta, «me amó cuando yo no podía amarme a mí mismo». Ahora los aficionados al buen country los amamos a ambos, celebrando que esta y otras historias nos lleguen en las excelentes canciones que hoy nos brinda este extraordinario artista.

The Yetis: surf californiano con merseybeat en las nieves de Pennsylvania

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El título no es broma, es música indie actual. ¿Que no te lo crees? Entonces te invito a ver el video directamente (bajo estas líneas), y me dices. 😀

Este fue -en el verano del 14- uno de los debuts más acertados que pueda imaginarse para un grupo como este, The Yetis, formado por cuatro chavales de Allentown, Pennsylvania, que no tienen el menor complejo de mostrar sus colores musicales, y sí mucho talento y coraje para atreverse a hacer la música que palpita en sus corazones.  Y luciendo incluso la rítmica negra Rickenbacker y el bajo Höfner violín. Ahí es nada…

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Si bien es cierto que, por su juventud, aún se están formando como músicos, lo que sí han demostrado claramente es que saben hacer magia en el estudio.  Esto lo podéis apreciar en cualquiera de sus grabaciones, ya sea en las más recientes (de hace casi un año ya, algo deben estar cociendo) como Mysterion, o en la primera de todas, Little surfer girl.

Escuchándola, uno siente que la música de los «fab four» (no pocos guiños hay de ellos en el video) se ha amalgamado con la de «los chicos de la playa», y eso se sabe cuando empiezas a mover la cabeza involuntaria y cadenciosamente de un lado a otro, siguiendo el ritmo; o cuando, cerca del final, esas armonías vocales Wilsonianas, cabalgando sobre la ola de la guitarra surfera y los toms de la batería, te llevan al éxtasis místico-musical…